
Las autoridades políticas y eclesiales(canonigos varios)adoraron a los dioses del tenis. Que honor que la humilde catedral de Mallorca tuviera unos visitantes tan importantes y distinguidos. Seguro que no pagaron entrada, como pretendieron hacérmela pagar a mi, que no ganaré en cinco vidas, lo que gana un dios del tenis como los que fueron agasajados por el cabildo catedralicio, en un partido del transcendente tenis (o duelo de titanes).
Pero la foto de Matas con sus divinidades en el presbiterio fue de lo más emotiva. Seguro que el millón de euros que se gastaron en el evento (paripé) de la pista híbrida es una minucia para solventar tantos problemas de pobreza extrema de nuestra rica isla. Pero el rédito político si que es muy bueno y bien vale un "quilito" de nada.


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