
En nuestra querida y seudo tranquila isla mediterranea de Mallorca, contemplábamos la llegada de cayucos y pateras como si fuera un problema de nuestros amigos canarios o andaluces.
Por lo que se puede ver, no estamos libres de tal avalancha migratoria.
La inmigración es un reto muy duro a nuestro mundo opulento en que vivimos nosotros los occidentales o del norte según se nos quiera denominar.
A corrido mucha tinta ( y la que correrá) unos diciendo que tienen derecho a venir, otros que no tienen derecho a robarnos el pan, otros que tenemos que ayudarlos en su país de procedencia etc. La realidad es que cada uno de nosotros , miramos el proceso migratorio con un cierto respeto y angustia por el futuro que nos puede devenir.
Una cosa es clara, el fenómeno migratorio de nuestro país, es una concienciación continua al ciudadano, que existen otros mundos mucho peores que el que vivimos nosotros. Y eso puede concienciar nos que conviene ayudarlos y contribuir a su desarrollo y que no tengan que emigrar a nuestros países.
Pero también otra cosa positiva, nuestras poblaciones se envejecen de forma alarmante. Necesitamos mano de obra que proceda de otros países. pero cuidado, he dicho mano de obra, no esclavos. Conviene regularizar estos obreros y obreras para que tengan un trabajo digno y justamente pagado.
Esperemos que este nuevo susto de "la patera mallorquina", nos haga reflexionar sobre este nuevo fenómeno global.


No hay comentarios:
Publicar un comentario